Y un día me encontré en el momento que durante varios años había evitado: sentada frente al procesador de palabras, con el arrebato apasionado, terrorífico, inquietante de volver a escribir.
De nuevo el teclado y yo, nos volvemos a ver las caras frente a frente (más bien tecla a dedo) como dos antiguos amantes con el nerviosismo de encontrarse una vez más. Lo confieso: me invade el terror y la fascinación: siento como si estuviese por perder la virginidad otra vez.
Poco a poco, en cada tic-tic, la fascinación le va ganando terreno al temor, tal como lo va haciendo el más tierno (y mejor) amante: con dulzura, pasión, paciencia, y suaves caricias seductoras, va deshojando la margarita, en este caso, de mis pensamientos.
Sin embargo, a pesar del empeño de mi dulce amante por complacerme (sigo hablando del teclado) ... por minutos me siento perdida en este tema de la dichosa tecnología... ya es bastante carga emocional "colocarte" en bits, como para encima lidiar con temas, tipografía, diseño, fotitos y demás artilugios... cuando lo que en verdad deseo es volver a esta pasión de poner mis pensamientos conscientes en palabras.
¿Te ha sucedido? que de pronto te ves perdido... no sabes donde colocar tu foto, o cual colorcito es más lindo, o si refleja realmente quien eres... y lo más atemorizante: TODO EL MUNDO LO VA A LEER!!! AUXILIO!!! que alguien me ayude.
Valga esta breve aclaratoria para quienes ya estén desilusionados de haber llegado a mi blog: no encontrarás acá a una persona fuera de serie, mucho menos a una heroína con súper poderes: apenas a esta maracucha, cada día más parecida a la pequeña Libertad de Quino: "yo sólo soy una persona muy simple".
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